Niña encontrada flotando a la deriva

Hace más de 50 años, una pequeña niña asombró al mundo como nadie lo había hecho hasta entonces. Esta rubia niña, deshidratada,, perdida y delirante, había sido avistada por la tripulación de un buque de carga griego mientras flotaba en una mínima y desgastada balsa sin más que la ropa que traía puesta. Antes de pescarla del frío y solitario océano, los marineros lograron tomarle una foto que daría vuelta al mundo — ¿y cómo fue, se preguntaban todos, que esta pequeña había quedado sola en el mar? ¿Cómo había hecho para sobrevivir ese tiempo? La fotografía llegó a las primeras planas de diarios alrededor del mundo entero, pero nadie podía responder a estas preguntas. Su terrible historia se fue olvidando poco a poco, y el mundo se quedó con la duda. Ahora, 50 años después, ella ha decidido compartir este horripilante relato lleno de sangre, traición y el deseo ferviente de vivir.

Un yate privado navegando los mares brillantes y azules del Caribe representa la fantasía de incontables personas buscando una alternativa a sus vidas monótonas y los fríos inviernos de sus tierras. Pero para muchos, zarpar en un viaje tan soñado suele ser sólo eso, un simple sueño.

En esto, el exitoso Arthur Duperrault era muy distinto. Compartía el sueño de los mares abiertos, tropicales aguas azules y playas exóticas en las islas. Duperrault vivía en Green Bay, Wisconsin, y ya había disfrutado muchas veces de las hermosas vistas del frío Lago Michigan. Inspirado por las cálidas aguas del Pacífico que presenció durante la Segunda Guerra Mundial, Duperrault solía hablar de pasar un año viviendo en el mar, navegando de un destino tropical al siguiente. A diferencia de otros que fantaseaban con el mar, Duperrault estaba determinado a hacer su sueño realidad. Ahorró su dinero con una meta en su mente: Llevar a su esposa y tres hijos pequeños a esas vacaciones que había soñado por tanto tiempo. ¿Pero cómo fue que esos sueños tropicales de Duperrault pasaron a ser pesadillas, y su joven hija se encontrara sola y moribunda en el mar, a merced de las olas, el viento y otras cosas peores?

Una familia perfecta

En Green Bay, Arthur Duperrault había construido una vida exitosa. Trabajaba como optometrista, donde él y su esposa, Jean, tenían tres alegres y saludables niños: Brian, de 14 años, Terry Jo de 11, y Renee de 7 años de edad. En noviembre del año 1961, Duperrault estaba listo para llevar a su familia en una travesía tropical de la cual había soñado por tanto tiempo. Pero en vez de zarpar en un gran crucero comercial, Duperrault decidió alquilar un yate privado, el Bluebelle. El Bluebelle era un majestuoso queche de dos mástiles que medía 60 pies, y que poseía un motor Chrysler de 115 caballos de fuerza. Era todo una bestia de nave, y sería más que suficiente para esta aventura.

El cautivante Capitán Harvey

El mismo Duperrault no tenía experiencia como navegante, y necesitaría a alguien para capitanear la nave Bluebelle por él. Seleccionó a Julian Harvey, de 44 años de edad, quien parecía la persona perfecta para confiar su nave y su familia. Harvey era un piloto retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, quien había luchado en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, y quien era altamente reconocido por su servicio. En su tiempo libre, Harvey manejaba su propia flota de yates. Era descrito por sus propios conocidos como alguien ‘suficientemente guapo para Hollywood’. De hecho, Harvey incluso había sido contratado como modelo durante un tiempo. No era cualquier capitán. El capitán Harvey llevaría consigo a su esposa de cuatro meses, Mary Dene Harvey, de 34 años de edad. Mary Dene, una antigua azafata de la TWA, quien soñaba con ser escritora, ayudaría a cuidar la embarcación y preparar las comidas. Todo parecía que iba a ser el viaje soñado de Arthur. Pero las cosas tendrían un giro inesperado…

Adiós Green Bay

Los Duperraults dejaron atrás a Green Bay ese frío noviembre con destino a Fort Lauderdale, Florida, donde se encontrarían a bordo del Bluebelle con el capitán Harvey y Mary Dene. Emocionados de haber salido del clima helado de Green Bay, los Duperraults pasarían una semana navegando en las cálidas y azules aguas alrededor de las Bahamas. Si todo esto salía bien, Arthur Duperrault planeaba reservar esa excursión de navegación por un año entero que había deseado por tantos años. Lo que no sabían los Duperraults, era que estas serían sus últimas vacaciones juntos en familia, y que terminarían con su hija del medio flotando sola y huérfana en altamar.

Una aventura tropical

El Bluebelle zarpó el 7 de noviembre, 1961. Esta nave se dirigió al este a través de la Corriente del Golfo, donde se aventuraría hacia las 700 islas de las Bahamas. Durante cuatro días, los Harveys y los Duperraults navegaron alrededor de la cadena de islas Bimini, y luego hacia Sandy Point en la punta suroeste de la Isla Gran Ábaco. Durante este viaje de una semana, la familia Duperrault experimentó las vacaciones tropicales perfectas. Caminaron por las delicadas playas rosadas y blancas, recolectando conchas marinas. Practicaron buceo y nadaron, admirando las escenas del mar abierto. No tenían idea que su felicidad iba a terminar de forma espeluznante.

Adiós, paraíso

Durante su último día en las Bahamas, un domingo, Arthur Duperrault visitó la oficina del pueblo en Sandy Point con los Harveys para llenar el papeleo necesario para llevar el Bluebelle navegando de vuelta a los Estados Unidos. Roderick W. Prinder, en ese entonces el comisionado del pueblo de Sandy Point, recuerda haber hablado con Duperrault mientras que Harvey y este manejaban la logística de su viaje de retorno.

“Esto fue una vacación de una vez en la vida,” Prinder recuerda haber oído decir a Duperrault, “Estaremos de vuelta en Navidad.

Pero esa noche, todo iba a salir terriblemente mal en el mar para los Harveys y los Duperraults, y sólo Terry Jo iba a poder revelar qué había sucedido realmente en esas últimas horas de la nave Bluebelle.

La última cena

Ese domingo por la noche a bordo del Bluebelle, con destino a Fort Lauderdale, Florida, los Duperraults y Harveys comieron una cena final de pollo cacciatore y ensalada preparada por Mary Dene. Alrededor de las 9 p.m., una Terry Jo agotada descendió desde la cubierta a su pequeño camarote en la parte trasera del Bluebelle. Normalmente, Renee se uniría a ella y las dos compartirían el espacio para dormir. Esa noche, por alguna razón, Renee se mantuvo arriba con los padres de ambas y su hermano mayor, Brian. Así fue como Terry Jo cayó en un sueño cómodo en su pequeña litera, sola en su reducida pero cómoda habitación. Sólo unas horas después, aún así, despertaría para escuchar los gritos y el terror avanzando, y su vida sería transformada para siempre.

Una masacre en altamar, "¡Ayúdame, Papi, ayúdame!”

Terry Jo despertó a mitad de la noche cuando escuchó los gritos de terror de su hermano mayor. Hubo sonidos de fuertes golpes, y otros de lucha que venían de la cubierta arriba de ellos. Aún sola, Terry Jo se acurrucó, fría y temblando en su pequeña cama. ¿Qué terribles cosas estaban sucediendo arriba, en la cubierta de la nave? Se mantuvo enrollada en su cama, sola y atemorizada, hasta que consiguió el valor para subir calladamente las escaleras y descubrir qué sucedía allí. Ni siquiera sabía en ese momento que los sonidos de esos gritos y de aquel forcejeo serían los últimos que escucharía de su familia por el resto de su vida.

Una escena de horror

En la cabina principal de la nave — una cocina y sala durante el día y una habitación para dormir durante la noche — Terry Jo se encontró con los cuerpos de su hermano, Brian, y su madre, Jean. Yacían en pozos de sangre, y Terry Jo instantáneamente supo que estaban muertos. Terry Jo continuó valientemente su ascenso por las escaleras y se asomó por encima de la escotilla del barco, y sólo se consiguió con más sangre cubriendo la superficie de la cubierta. Terry Jo creyó ver un cuchillo entre el pozo de sangre. Su padre y su hermana menor, Renee, no estaban por ninguna parte. ¿Qué había pasado con su familia?

Escondida abajo

Subiendo a la cubierta, Terry Jo finalmente se encontró con el único otro ser vivo que quedaba a bordo – el Capitán Harvey. Harvey se lanzó sobre Terry Jo, rápidamente agarrando su brazo y lanzándola por las escaleras bajo la cubierta nuevamente. Le gritó, ordenándola a mantenerse en su cuarto y que no saliera. Terry Jo se retiró a su habitación, pasando los cadáveres ensangrentados de su madre y hermano. Se escondió en su litera, aterrorizada y sin saber qué hacer ahora. ¿Había alguien abordado el Bluebelle y asesinado terriblemente a su familia? ¿O quizás era el propio Capitán Harvey al cual debía de temer?

Un barco que se hundía

Mientras Terry Jo estaba sentada en su litera, oía extraños ruidos en el barco alrededor de ella. Captó el olor de gasolina y pronto su cabina comenzó a inundarse de agua. Aún así, .el miedo se apoderó de ella y no la permitía moverse. El capitán apareció en el portal del cuarto de Terry Jo, cargando algo que a Terry Jo le parecía ser el rifle de su hermano. El Capitán Harvey se paró allí, mirando fijamente a Terry Jo y respirando profundamente en silencio. Luego giró y se fue caminando. Una Terry Jo petrificada se mantuvo ahí sin moverse hasta que el agua comenzó a subir hasta su colchón, y allí no tuvo más opción que de subir a la cubierta de alguna manera. Caminó a través del agua aceitosa, la cual le llegaba a la cintura, hasta las escaleras de la cabina. De nuevo, Terry Jo subió a la cubierta, donde el capitán la esperaba.

Abandonar el barco

Terry Jo le preguntó al Capitán Harvey si el barco se hundía, y él le confirmó sus temores. Terry Jo notó que el Capitán Harvey cargaba una cuerda que se encontraba atada a la balsa de goma del barco. El Capitán Harvey le entregó la cuerda y le dio la instrucción de mantenerse quieta, mientras que él se desapareció a otra parte de la embarcación. Terry Jo, asustada, accidentalmente dejó caer la cuerda y miró como la única balsa salvavidas del bote se alejaba lentamente. Al ver el salvavidas flotando gradualmente fuera de su alcance, el Capitán Harvey se lanzó desesperadamente por la borda y nadó velozmente hacia la balsa. Terry Jo se quedó sola en ese barco a punto de hundirse, la cabina rápidamente llenándose de agua. ¿Qué iba a hacer para evitar hundirse con él?

Un veloz escape

Enfrentándose a su propio pánico, Terry Jo tomó la decisión que salvaría su vida. Aún cuando la única balsa salvavidas se había ido con el capitán del barco, Terry Jo recordaba que había un flotador de corcho (una mínima balsa) atado a un lado de la cabina de la embarcación. Corrió con prisa hacia el flotador y pudo zafarlo de donde estaba amarrado. Ya el agua comenzaba a subir por la propia cubierta del barco, así que le tocó a Terry Jo moverse con el flotador hasta el borde de la embarcación, parcialmente gateando y parcialmente nadando.

Valientemente se impulsó desde el Bluebelle hacia altamar, dejando atrás el barco mientras este finalmente desaparecía bajo el agua. Aún así, el peligro no había pasado.

Hundirse con el barco

Mientras que Terry Jo se alejaba del barco encima de su flotador de corcho, las cuerdas de la pequeña balsa comenzaron a enredarse con el barco que se hundía. ¡Terry Jo y su balsa estaban siendo haladas bajo el agua con el barco! De repente, la línea del flotador se rompió, y Terry Jo pudo escaparse con su balsa mientras fueron soltadas por el barco. Había escapado al hundimiento de la embarcación, pero un terrible calvario la esperaba más adelante.

Una aterradora primera noche en el mar

Terry Jo se había salvado del hundimiento del barco y de los horrores que había presenciado a bordo del Bluebelle, pero sus temores seguían presentes. Mientras que su flotador de corcho se alejaba lentamente del área donde se encontraba el Bluebelle, Terry Jo se mantuvo lo más agachada posible, atemorizada mientras imaginaba que el Capitán Harvey la estaría buscando, esperando en el agua para detener su fuga. Mientras más tiempo pasaba y sus temores por la posibilidad de que el Capitán Harvey la alcanzara se fueron esfumando, la mente de Terry Jo se ocupó con un pensamiento que la mantendría atormentada toda esa primera noche: ¿hacia dónde se había ido su padre?

Asimilando la realidad

Mientras que esa noche de domingo continuaba y Terry Jo flotaba en el oscuro vacío del océano, la precariedad de su situación comenzó a surtir efecto. La jovencita de once años, Terry Jo, estaba perdida en el mar, sola, con una pequeña balsa de corcho y cuerdas que ni siquiera la mantenía completamente seca. No tenía más ropa que unos pantalones piratas rosados y una delgada blusa blanca. No tenía comida, ni agua, ni refugio, ni provisiones. El rugido del viento retumbaba en sus oídos, y las olas volcaban la balsa con una incertidumbre inquietante. En algún momento de la noche, una fuerte lluvia pasó por encima de ella. Terry Jo quedó empapada, fría, temblando y sola en el medio del oscuro océano. Había sobrevivido a una mascare en el yate de su familia, ¿pero ahora cómo sobreviviría a esta situación estando sola y sin provisiones, en pleno mar?

De helada lluvia a sol ardiente

Cuando el sol se alzó sobre el océano la mañana del lunes, Terry Jo estaba agradecida por el calor de los rayos solares tras la oscuridad fría y húmeda que había experimentado la noche anterior. Lamentablemente, su alivio rápidamente se convirtió en angustia, Con solo esa ropa ligera que la cubría y sin nada para proteger su piel, Terry Jo rápidamente sintió como su piel quemaba bajo el inclemente sol tropical. Sus labios se partieron, y el agua salada hacía arder sus ojos y labios. Su garganta le rogaba por agua, y su lengua se sentía reseca e hinchada. Las cuerdas de la balsa se estaban deteriorando, y un banco de peces loro comenzó a mordisquear sus pies descalzos con sus dientes dolorosamente afilados. El océano continuaba estirándose sin límite en todas las direcciones a su alrededor.

El rescate del Capitán Harvey

Mientras que Terry Jo flotaba sola bajo el sol abrasador, el Capitán Harvey era sacado de su balsa salvavidas, junto con el cadáver de Renee Duperrault, por la tripulación de un barco petrolero que iba destino a Puerto Rico. El Capitán Harvey les contó a oficiales su trágica y convincente historia. Una terrible borrasca se había alzado en el océano, el capitán le informó a la Guardia Costera de EE.UU. en Miami. Esta temible tormenta había arrastrado el aparejo del queche hacia abajo con fuerza.

Mientras que el barco se hundía, las líneas de gas en la sala de máquinas se habían encendido, contaba el Capitán Harvey, y la embarcación explotó. Su esposa y los cuatro otros Duperraults murieron al instante. Harvey les dijo a los oficiales que había encontrado al pequeño cuerpo de Renee flotando en el océano, la había halado hacia la balsa e intentado revivirla. Sus intentos fueron infructuosos, les informó a los oficiales, y terminó siendo el único superviviente del hundimiento del Bluebelle. Una autopsia confirmó que Renee Duperrault había fallecido por ahogamiento. Habiendo escuchado la historia de Harvey de un ardiente naufragio sin supervivientes, ya nadie iba a pensar en buscar a la pobre Terry Jo.

Ignorada por potenciales rescatadores

Terry Jo pasó otra noche fría y oscura en la soledad del océano, y con la mañana del martes se vino otro día de inclemente sol. Mientras flotaba sola e indefensa en su balsa, un avión de color rojo intenso apareció en el cielo arriba de ella. Terry Jo agitó sus manos desesperadas para intentar atrapar la atención del piloto. El avión se precipitó hasta un punto tan bajo y cercano a Terry Jo que incluso pudo observar los símbolos en su parte inferior. Pero en una balsa tan pequeña y vestida con colores blancos y rosados claros, Terry Jo se camuflaba entre las olas del océano. El avión giró por encima de Terry Jo por un buen tiempo hasta que eventualmente desapareció por el horizonte. Encontrar a Terry Jo, pequeña y sola en este inmenso océano, parecía ser menos y menos probable.

Una señal de consuelo

Después que las esperanzas de ser salvada por un avión la abandonaron, Terry Jo comenzó a ver sombras fantasmagóricas bajo el agua que rodeaban su redonda balsa de corcho. Al principio Terry Jo estaba atemorizada, pero pronto encontró consuelo. Un grupo de marsopas comenzó a nadar reconfortantemente a su alrededor. Estos animales libraron a Terry Jo de su sensación de soledad, y ella silenciosamente agradeció a Dios por enviar una señal de esperanza y consuelo cuando había estado tan sola en el mar por tanto tiempo. Las marsopas se mantuvieron con ella por horas, mirándola con grandes ojos oscuros y ofreciéndole sonidos calmantes cada vez que emergían del agua para respirar. Terry Jo deseaba que las marsopas pudieran advertirle a alguien sobre su situación precaria en altamar.

Sueños oceánicos

Sufriendo bajo el calor del sol inclemente y enfrentándose a una deshidratación segura, Terry Jo remojaba su piel con agua marina para obtener un poco de alivio. El martes, el calor del sol se desvaneció para abrir paso a la espeluznante oscuridad de la noche. Aún cuando la noche le traía un alivio del abrasador sol, también traía esa negra y escalofriante noche. Empapada y sin refugio en este océano, la noche se convertía en un ambiente tan helado como el día era caliente. Mientras que su balsa subía y bajaba en la superficie del océano, Terry Jo comenzó a soñar que estaba en la cabina de un avión, imaginándose incluso que había largas bandas de luces de aterrizaje que convergían en la distancia. También soñó con su padre, y lo vio relajado en su silla con una copa de vino tinto. Hacia el final del sueño, hasta lo escuchó llamarla “¡Vamos, Terry Jo! ¡Ya nos vamos!”

Visiones en el mar

El día miércoles, el tercero de Terry Jo sola ahí en el océano, demostró ser igual de brutal que los anteriores. Su piel continuaba ardiendo horriblemente a través de su fina capa de ropa. Sus ojos secos quemaban nuevamente bajo el resplandor del sol. Sus músculos dolían por la deshidratación. Sus labios estaban secos, partidos y dolían inimaginablemente. Balanceándose precariamente en el borde de su balsa de corcho, la cual se había degradado tanto que apenas se mantenía en una sola pieza, Terry Jo comenzó a alucinar. En un momento, recordó ver un espejismo: una hermosa isla tropical, rematada con su palma solitaria, en el horizonte. Cuando comenzó a chapotear desesperadamente hacia este oasis, el espejismo desapreció de repente. Exhausta, quemada severamente por el sol, deshidratada y delirando, Terry Jo finalmente cayó inconsciente. ¿Se perdería para siempre en altamar?

Una situación desesperada

El día jueves amaneció, y Terry Jo comenzó su cuarto día flotando y sola en el océano. Ya para este momento, su pobre cuerpecito había sido tan terriblemente afectado por el sol, falta de comida y agua que ya ni sentía el ardor del agua salada ni las quemaduras del mismo sol. Estaba al borde de la muerte, flotando en un estado entre la consciencia e inconsciencia, pero logró mantenerse sobre la mínima balsa de corcho. Si no la descubrían pronto, Terry Jo seguramente iba morir ahí en ese brutal océano.

Un asombroso descubrimiento

Mientras que un buque de carga, el Capitán Theo, se dirigía a través del canal Noroeste de Providencia en las Bahamas, proveniente de Antwerp, Bélgica, hacia Houston, Texas, el Segundo Oficial Nicolaos Spachidakis escaneaba el horizonte. Desde su observatorio en el puente, miraba a los otros barcos que pasaban por el canal cuando un pequeño objeto sobre la superficie del agua atrapó su atención. El objeto no desaparecía como las olas a su alrededor.

A tal distancia, en la brillante luz solar, era imposible determinar qué podía ser este objeto. Spachidakis continuó su observación, pensando que podría ser una pequeña nave de pescadores. Se dio cuenta en ese momento que estaban muy adentrados en el canal para que hubiese un pescador allí, así que Spachidakis llamó al capitán del carguero al puente. Cuando el Capitán Theo se acercó más al objeto flotante, Spachidakis y su capitán no imaginaron el asombroso descubrimiento que estaban a punto de hacer.

El buque de carga en el horizonte

En la pequeña balsa de corcho, Terry Jo luchaba por mantenerse consciente y por no morir. Sus ojos aleteaban, y pudo notar una enorme sombra que se acercaba poco a poco. Comenzó a oír un estruendoso sonido que vibraba a través de su cuerpo exhausto y agotado. Dándose cuenta que era un barco, Terry Jo unió las pocas fuerzas que le quedaban y comenzó a agitar sus manos frente a la enorme forma del Capitán Theo. Aún cuando su rescate era inminente, estaba muy lejos del peligro, y su sufrimiento estaba lejos de acabar.

El shock de sus vidas

Desde el puente del Capitán Theo, Spachidakis y su capitán estaban a punto de recibir el shock de sus vidas. Mientras más se acercaban a este misterioso objeto flotante, más obvio se hacía que lo que observaban era un pequeño flotador de corcho. Cuando miraron hacia abajo, vieron la increíble escena: Encima de la balsa había una pequeña niña, horriblemente insolada, claramente muriendo y completamente sola. ¿Cómo era que esta niña había acabado el medio del mar sin nadie a su alrededor?

Un rescate angustioso

Terry Jo había sido encontrada, pero faltaba mucho para que fuera rescatada. El enorme buque de carga no podía acercarse a la balsa sin hacerla zozobrar. Los marineros a bordo del Capitán Theo temían que hasta los salvavidas del barco podrían aplastar a Terry Jo y su balsa. Bajo las órdenes del capitán, los marineros a bordo del Capitán Theo rápidamente vaciaron los tambores de combustible y los unieron para armar una balsa rudimentaria.

Aún mientras trabajaban, los tiburones — atraídos por la conmoción a bordo del buque o habiendo perseguido a Terry Jo y su balsa hasta ese punto — comenzaron a darle vueltas a la pequeña. Los pies descalzos de Terry Jo colgaban peligrosamente en el agua. Atemorizados por lo que veían, los marineros a bordo del Capitán Theo le gritaron a Terry Jo que se mantuviera en la balsa y no nadara hacia el carguero. ¿Había el Capitán Theo encontrado muy tarde a Terry Jo? ¿Llegarían a la pequeña balsa antes de que los tiburones alcanzaran a la niña?

Una imagen que cautivaría al mundo

Mientras que la tripulación del Capitán Theo corría para armar una balsa que salvaría a Terry Jo, uno de los marineros logró tomar una foto de la niña, sola sobre su balsa en el inmenso océano. Su cara estaba deformada y adolorida con las quemaduras del sol. Estaba muy delgada y parecía estar enferma. En tierra firme, esta única y emblemática imagen estaba a punto de cautivar al mundo. Los periódicos alrededor del planeta comenzarían a publicar esta foto, proclamando a Terry Jo como la milagrosa ‘huérfana del mar’. En las semanas venideras, la revista Life publicaría la especial de dos páginas con la imagen: Terry Jo en una de ellas, el mar abierto en la otra. La gente en todas partes se preguntaba: ¿Qué había llevado a que una niña estuviera en el medio del océano completamente sola? y ¿cómo rayos había logrado sobrevivir? La verdad de la que ella contó luego asombraría y horrorizaría al mundo entero.

Al fin a salvo

La tripulación del Capitán Theo colocó su toscamente elaborada balsa sobre la borda del buque. Un marinero solitario fue enviado a bordo para remar la casi inmanejable balsa hacia afuera en dirección a la niña sobre la balsa de corcho. Alcanzando al flotador de Terry Jo, el tripulante la levantó de la balsa, y ella inmediatamente se desvaneció en sus brazos. El marinero nadó con su balsa de vuelta al Capitán Theo, donde otro tripulante esperaba al fondo de una escala de práctico. Lenta y delicadamente le amarraron una cuerda bajo los brazos. La tripulación alzó el cuerpo inconsciente de Terry Jo por los varios niveles del Capitán Theo hasta llevarla a la cubierta del barco. Terry Jo finalmente estaba segura, pero su prueba aún no acababa. Además, ahora tenía una increíble y horripilante historia para compartir con el mundo entero.

A bordo del Capitán Theo

Cuando Terry Jo alcanzó la cubierta del Capitán Theo, era claro a la vista de la tripulación que ella estaba preocupantemente enferma y muy cercana a morir. Ardía con fiebre, estaba poco consciente, y estaba tan débil que ni siquiera podía soportar el peso de su propio cuerpo. El capitán del barco alzó el cuerpecito inconsciente de Terry Jo con cuidado, y la subió a una litera que se encontraba en un cuarto desocupado. La tripulación, mayormente marineros toscos y bruscos, cuidaron de esta niña con una gentileza extrema. La convencieron de tomar pequeños sorbos de agua y jugo de naranja. Una vez estaba segura en el buque, los marineros le rogaron a Terry Jo que les explicara quién era y cómo había llegado a estar sola en el medio del mar entre las Bahamas.

¿Muy enferma para sobrevivir?

Mientras que Terry Jo yacía en cama a bordo del Capitán Theo, el capitán del carguero le pidió su nombre y le preguntó de dónde venía. Ella lo miró con ojos vidriosos, y él notó que estaba tan enferma que quizás ni siquiera sabía de su presencia ahí a su lado. El capitán pensó que Terry Jo podría estar más allá de la salvación. Su historia y su identidad quizás estaban a punto de morir con ella.

Quedó huérfana en altamar

El capitán del buque de carga continuó rogándole a Terry Jo. “¿Puedes decirme tu nombre y cómo llegaste al agua?” le pedía, “Quiero reportarle a la Guardia Costera que te hemos encontrado. Si me permites saber tu nombre, podría enviarle información a tus familiares de que aún estás viva.” Esto hizo que Terry Jo repentinamente lo mirara a los ojos. Lentamente, levantó uno de sus delgados brazos y le hizo una señal de pulgar abajo al capitán, claramente indicando que sus familiares habían muerto en cualquier tragedia que la había dejado sola en el mar. ¿Cuáles habían sido estos terribles eventos que habían arrancado la vida de una familia entera? El capitán estaba aterrorizado con este pensamiento.

El comienzo de un horrible cuento

El capitán y la tripulación del buque no podrían creer que la familia de la niña simplemente se había desvanecido por completo. “No puedes estar segura de que se han ido,” aseguraba el capitán a Terry Jo. “Tal vez otra embarcación los salvó.” Terry Jo sacudió la cabeza con tristeza. Apuntó hacia abajo en dirección al fondo del mar y soltó una palabra con la voz raspante: “Bluebelle.” Terry Jo sabía que el barco yacía en algún sitio en el fondo del mar, sus miembros familiares muertos y desaparecidos con él.

Descubriendo la identidad de Terry Jo

El capitán del Capitán Theo no perdía esperanzas en ayudar a Terry Jo. Le preguntó si no tenía familiares viviendo en otra parte. Terry Jo asintió débilmente. A través de su garganta seca y herida, su boca abrasada y sus labios rotos y quemados, Terry Jo logró decirle al capitán y su tripulación que ella era de Green Bay, Wisconsin, que aún tenía familia viviendo allí. Su nombre: Terry Jo Duperrault. Mientras el capitán se fue a llamar por radio a la Guardia Costera e informarle que habían salvado a Terry Jo Duperrault, aparentemente la única pasajera superviviente del hundido Bluebelle, Terry Jo no tenía idea de las consecuencias que causaría su descubrimiento.

Alertando a las autoridades

Aún cuando Capitán Theo no había sido alertado para estar pendiente de algún superviviente del Bluebelle o de la embarcación en sí, habían oído alertas de noticias sobre el rescate del Capitán Harvey y el hundimiento de su nave. Conociendo la importancia de haber descubierto a Terry Jo en altamar, el capitán del buque Capitán Theo rápidamente mandó un telegrama a la Guardia Costera de los EE.UU en Miami “Recogimos niña rubia, ojos marrones, de una pequeña balsa blanca, sufriendo de exposición y shock. Nombre Terry Jo Duperrault. Estaba en Bluebelle.” Este breve telegrama haría que la Guardia Costera se activara. Le traería fama a Terry Jo de la noche a la mañana. También sería el comienzo del final para el Capitán Harvey.

El error del Capitán Harvey

Como el único superviviente del Bluebelle, como él mismo se creía, el Capitán Harvey sabía que las autoridades no tendrían otra opción que creer su increíble versión del fin de la embarcación Bluebelle. Pero el Capitán Harvey obviamente había subestimado a la joven Terry Jo Duperrault. Seguramente pensó que ella se hundiría con el yate, pero Terry Jo era más fuerte de lo que parecía. Era una niña aventurera quién, en su casa, jugaba por horas y horas en el jardín. No tenía ningún tipo de miedo hacia el agua, y además poseía la determinación para sobrevivir aún en circunstancias imposibles. Subestimar a Terry Jo se convirtió en el error que el Capitán Harvey jamás podría superar.

La caída del Capitán Harvey

De vuelta en Florida, el Capitán Harvey había oído que Terry Jo Duperrault había sido rescatada en medio del mar. Sabiendo que Terry Jo iba a revelar las terribles verdades sobre lo que había ocurrido en el Bluebelle, Harvey se anticipó y se registró en el Motel Sandman. La próxima mañana, la mucama del motel llamó a la policía cuando encontró sangre sobre las sábanas y no lograba entrar al baño de la habitación. Harvey fue encontrado muerto en la bañera. Se había rajado las venas de las muñecas con una hojilla. Pero aún así, la verdadera historia del Capitán Harvey estaba a punto de ser revelada.

Un pasado oscuro

Revisando el pasado del Capitán Harvey, las autoridades descubrieron que Harvey había tenido una misteriosa y problemática vida. Mary Dene era, de hecho, su sexta esposa, y no había sido la primera en morir prematuramente en circunstancias misteriosas. Otra esposa y su madre habían muerto en un trágico accidente automovilístico. Harvey había estado en el carro y sobrevivió. El afortunado viudo se hizo beneficiario de una significante póliza de seguro. Dos de las embarcaciones de Harvey, un yate y un bote de carreras, también se habían hundido en el mar, resultando en más pagos de seguros para Harvey. ¿Pero por qué Harvey había asesinado a casi toda la familia Duperrault?

Confió en el hombre equivocado

La triste realidad es que Arthur Duperrault había confiado su familia al hombre equivocado, y había pagado el mayor precio por su confianza errada. ¿Habiendo Duperrault conocido el pasado oscuro de Harvey, sus seis esposas y embarcaciones perdidas, igual le hubiese confiado a Harvey el deber de capitanear un barco con su familia entera a bordo? ¿Sería distinta la historia, con los Duperraults simplemente disfrutando vacaciones felices en familia, la primera gran aventura tropical sobre el mar?

La motivación de Harvey

Así que, ¿por qué Harvey había asesinado a la familia Duperrault entera? Las autoridades investigando el caso creen que Harvey no había emprendido el viaje con intenciones de herir a los Duperraults, si su esposa, Mary Dene, era la de póliza de seguros tan lucrativa. Investigadores creen que Harvey había planeado asesinar silenciosamente a Mary Dene de vuelta a Florida y lanzar su cuerpo sobre la borda. Afirmaría que Mary Dene fue trágicamente perdida en el mar y recolectaría los nuevos $20,000 en póliza de seguro que había solicitado para ella. Pero su plan salió terriblemente mal.

Una interrupción inesperada

El solitario asesinato se terminó convirtiendo en una masacre, según las autoridades, porque Arthur Duperrault observó a Harvey en el acto de atacar y matar a su esposa, e intentó intervenir. Para salvar su plan y evitar las consecuencias, las autoridades creen que Harvey sintió que no tenía más opciones que asesinar a la familia Duperrault. Con Arthur, Jean, Brian y Renee estando sobre la cubierta, Harvey rápidamente los asesinó a todos para destruir cualquier testigo a sus crímenes. No se sabe cómo exactamente Harvey logró acabar con los Duperraults o qué tipo de lucha se generó sobre el Bluebelle. ¿Qué había pasado con Arthur y Renee, de los cuales Terry Jo nunca vio los cadáveres? ¿Estaba su padre aún vivo mientras que Brian le gritaba pidiendo ayuda? ¿O era que Terry Jo simplemente escuchó los desesperados e indefensos gritos de su hermano?

La testigo involuntaria

Si Julian Harvey se había propuesto destruir a todos los testigos de su despreciable crimen, ¿entonces por qué había dejado viva a Terry Jo? Se había detenido en el portal de la cabina, arma en mano, mientras ella estaba atrapada en su litera. ¿Por qué entonces no la mató allí mismo? Aquellos que han estudiado el caso creen que Harvey nunca intentaba dejar sobrevivientes. Cuando dejó a Terry Jo a cargo de la cuerda de la balsa salvavidas, Harvey seguramente iba a buscar un arma para culminar su masacre, las autoridades concluyen. Pero Terry Jo dañó todos sus planes al soltar la cuerda en su estado de shock. Mientras que el salvavidas se alejaba flotando poco a poco, así también se desvanecían las esperanzas de supervivencia para Harvey. En ese preciso instante no tuvo más opción que lanzarse tras la balsa si planeaba escapar vivo la embarcación que se hundía. Nunca pudo haberse imaginado qué iba a suceder a continuación.

Una superviviente poco probable

El Capitán Harvey claramente creyó que su escape estaba asegurado y que su triste y trágica historia sería creída: Terry Jo, la jovencita de 11 años, moriría con el Bluebelle. Difícilmente una niña de esa edad podría escapar de un barco hundiéndose y sobrevivir sola en el mar. El plan del Capitán Harvey estaba completo, él estaba seguro que podría resolver sus problemas financieros con ese dinero de la póliza de seguros de su esposa y pasar el resto de su vida en paz. ¿Cómo podría una niñita dañar sus planes tan horriblemente?

Verdadera determinación e imbatibles esperanzas

a supervivencia inesperada de Terry Jo puede atribuirse a su ágil mente, su perseverancia y su increíble calma ante las circunstancias terribles. Fue su increíble instinto de supervivencia y sensatez que llevaron a Terry Jo a desamarrar la pequeña balsa de corcho de un lado del barco y alejarse flotando de la embarcación en hundimiento. ¿Qué otro niño o niña podría mirar a su familia muerta y aún encontrar una forma de rescatarse a sí misma de un queche hundido que había sido el escenario para las vacaciones de ensueño para su familia?

Audacia en el mar

Mientras que muchos otros náufragos se sentirían desolados y perdidos, finalmente rindiéndose a la desesperación de su situación, Terry Jo jamás perdió esperanzas mientras flotaba sola en el mar. Mientras que el sol quemaba su piel, las olas estremecían su balsa y los tiburones daban vueltas, Terry Jo dijo que jamás pensó que moriría allí. “Nunca tuve miedo. Yo era una niña del aire libre y amaba el agua,” Terry Jo dijo, muchas décadas de su horrible experiencia en el mar. “Tenía mucha fe. Creía en Dios y le recé para que me ayudara, y sólo seguí la corriente.”

Probabilidades increíbles

Mientras que el fuerte espíritu de Terry Jo y su pensamiento rápido definitivamente llevaron a su rescate y supervivencia, parecía que algo aún más fuerte la ayudó a salvarse. La pequeña balsa de corcho que agarró era un flotador de 2 pies por 5. Estaba hecha de corcho forrada con una lona, y su fondo era una serie de cuerdas amarradas. El flotador estaba diseñado para durar unas pocas horas en el agua, suficiente para aguantar supervivientes hasta que los rescatadores llegaban. La tripulación del Capitán Theo dejó que la balsita se fuera flotando cuando rescataron a Terry Jo, pero una nave de la Guardia Costera recogió el flotador unos días después. Casi se había desintegrado por completo. Era increíble, de hecho, que el flotador se mantuvo intacto por cuatro días, manteniendo a Terry Jo a flote y a salvo en el mar. ¿Pero realmente uno se puede salvar de una prueba como la de Terry Jo?

Una recuperación rápida

Tras ser rescatada por la tripulación del Capitán Theo, una Terry Jo desesperadamente enferma fue regresada a Florida. Con una fiebre ardiendo a 105 grados y sufriendo de una intensa deshidratación y exposición, Terry Jo fue admitida a un hospital en Miami. Pasaría 11 días recuperando sus fuerzas. Milagrosamente, Terry Jo no sufriría algún tipo de efectos físico duradero de su pesadilla en el mar. El trauma emocional sí sería otra historia.

Una sensación mundial

No sorprendentemente, la historia de Terry Jo continuaba cautivando al mundo. Primero surgió la fotografía inspiradora, luego siguió su historia inimaginablemente trágica y horrorosa: su familia entera asesinada y ella a la deriva, huérfana y sola en el mar. La historia de Terry Jo iba a captar titulares por semanas, hasta que el fervor murió poco a poco y su vida regresó a la normalidad. Para todos los demás, en realidad. Terry Jo quedaría para sufrir estos traumas sola.

De vuelta a Green Bay

Tras su recuperación en Miami, Terry Jo Duperrault regresaría a sus últimos miembros familiares restantes in Green Bay, Wisconsin. Sería recibida por su tía y tío, además viviendo con sus tres primos. Para ayudarla a disociarse del público y de su trágico pasado, se le cambiaría el nombre de Terry Jo a Tere un año después, cuando cumplió 12. ¿Sería eso suficiente para olvidar lo que pasó en el hermoso mar del trópico?

Sepultando el pasado

Los periodistas voltearon su atención de Terry Jo a la próxima historia sensacional. Terry Jo continuaría con su vida. No le fue ofrecido ningún tipo de terapia o ayuda para lidiar con el trauma. Lo mejor que le quedaba, según su familia, era olvidar y superar. ‘A todos les decían que no me hablaran sobre ello, así que yo jamás pude hablar de ello tampoco,” Terry Jo recordó muchas décadas después. “Siempre estaba en mi mente. Sí vi a un psiquiatra, pero él no llegó a la raíz de mi problema, el cual era la pérdida de mi familia.” El trauma, por lo visto, se mantendría dentro de Terry Jo.

Imágenes horrorosas

Si acaso hubo un aspecto afortunado del sufrimiento de Terry Jo, era que no tuvo que ser testigo a lo que le pasó a su madre, padre, hermano mayor y hermana menor. Esto no quiere decir que aquellas imágenes que presenció Terry Jo alguna vez dejarían su mente. “Nunca vi los asesinatos,” Terry Jo dijo, “Pero si vi a mi madre y mi hermano muertos en pozos de sangre. Nunca vi a mi padre, ni vi a la Sra. Harvey, nunca vi a mi hermana.” No haber visto era casi tan difícil como lo que sí vio. Terry Jo tendría que encontrar la manera de superar.

Un encuentro lleno de lágrimas

A través de los años, Terry Jo encontraría atención mediática ocasional, una vez más reviviendo su historia y aquella experiencia en el mar. En 1988, Oprah Winfrey la uniría con el hombre que la había salvado, el capitán del Capitán Theo. Aún en ese momento, Terry Jo no tendría la fuerza para compartir todos los detalles de su horrible calvario en altamar.

Compartiendo su historia

Tras cinco décadas viviendo en un relativo anonimato, Terry Jo Duperrault, ahora Tere Duperrault Fassbender, decidió contar su historia. Junto al experto en supervivencia y psicólogo, Richard Logan, Fassbender compartiría el recuento de lo que pasó esa terrible noche, y los cuatro espantosos días que siguieron en el mar. Los dos publicaron un libro en el 2010:: ‘Alone. Orphan on the Ocean’. ¿Podría Terry Jo finalmente encontrar la paz con lo que le había pasado a ella y a su familia?

Propagando esperanza e inspiración

¿Sería suficiente compartir la historia en un libro y en las entrevistas mediáticas que siguieron a su publicación para que Terry Jo pudiera superar su tragedia? Aunque aún es demasiado esperar que realmente se pueda superar el terrible asesinato de tu familia y estar tan cerca de la muerte en el mar a la edad de apenas 11 años, una Tere Fassbender ya adulta dijo que compartiendo su historia había conseguido una manera para encontrar el bien en una tragedia horrible. “Pensé que había sido permitida vivir por alguna razón, y esa razón sería para ayudar a otras personas,” Fassbender dijo en una entrevista, “Yo sólo quisiera ayudar a alguien después de que lean el libro para que éste les de inspiración.”

Preguntas sin resolver

Décadas después, Tere Duperrault Fassbender puede haber encontrado paz y significado en su experiencia estremecedora. Pero eso no significa que su historia acaba sin algunas preguntas. ¿Qué había en el carácter del Capitán Harvey que lo hizo creer que podía escaparse con sus crímenes? Muchos culpan a su lamentable juventud: Su madre fue abandonada cuando él era sólo un bebé. Su madre se casó luego con un actor vodevil que le dio a un joven Julian Harvey todo lo que podría desear, incluyendo un velero para su décimo cumpleaños. Elegantemente apuesto, la vida parecía darle a Julian Harvey todo lo que deseaba. Recibía adoración y reconocimientos por sus servicios durante la Segunda Guerra Mundial y Corea. Pero hasta los más decorados héroes de guerra pueden esconder despiadados secretos.

¿Buscaba ser atrapado?

Aún cuando muchas personas están de acuerdo en que el escape de Terry Jo Duperrault del Capitán Harvey involucró mucha suerte y que el sí tenía planeado matarla, algunos expertos tienen una teoría distinta. Algunos psicólogos especulan que Harvey subconscientemente quería dejar un superviviente y testigo para sus crímenes. Quería que alguien lo responsabilizara por las terribles acciones que había cometido. ¿Era posible que Julian Harvey sintiera remordimiento por sus terribles actos?